Ice Ultra BTU. Suécia

iceultra
Ice Ultra. Beyond The Ultimate
Distancia: 230kms
Etapas: 4
Tiempo: 33.32 hrs
Posición: 2
Año: 15 febrero 2014
Zona: Círculo Polar Ártico ( Laponia Sueca )
Ice-Ultra_BTU-3517

Esta ha sido para mí una de las carreras más exigentes que existen en el mundo del Ultrarunning por etapas en autosuficiencia. Primero por el clima tan adverso y segundo porque transcurre dentro del Círculo Polar Ártico, que ya causa ese respeto que convierte esta carrera en un gran reto.

La Ice Ultra es una carrera por etapas de 220kms en 4 días. Nada de lo que había hecho hasta ese día se parecía. Correr por nieve, material técnico, sensaciones nuevas…todo eso me planteaba.

La aventura comenzó como casi todas, en el aeropuerto de Barcelona. Tras despedirme de mi madre y de Neus, cogí un vuelo rumbo a Estocolmo, Suecia, para poco a poco adentrarme en zona de nieve. Desde Estocolmo otro vuelo hacia más al norte, Lulea.

En Lulea dormimos una noche para agruparnos con el resto de corredores que competirían con nosotros. En esta aventura me acompañaron, Albert, Tony y Albert Bosch. Un equipo total.

En esa pequeña ciudad al norte del Suecia ya pude comprobar un poco la sensación de frío, el material que había llevado y percibir lo duro que sería correr por esos parajes nevados.

Al día siguiente la organización de Beyond the Ultimate, que son los que organizan este evento, nos trasladaron durante 5hrs en Bus hacia Jokkmokk, una pequeña aldea entre montañas y lagos helados. Ya habíamos cruzado el famoso Círculo Polar Ártico. Para mi fue una sensación nueva, me adentraba en terrenos que no conocía. La sensación era de cautela y por que no, miedo.

Desde Jokkmok seguimos con otro bus hacia el campamento base a unas 8 horas más de trayecto.

Una vez instalado en el campamento vi que realmente iba a ser una prueba muy muy dura.

El clima me impactó mucho, -20ºC. Todo era blanco a nuestro alrededor, además era de noche, hacía muchísimo frío y nevaba sin cesar.

Nos reunieron a todos en una casa grande de madera para hablar de las etapas, comprobar el material y avisar de los peligros de la zona. Todos estábamos callados y expectantes.

Esa noche dormí en una cabaña de madera con la sensación de que esto iba a ser diferente a todo lo que había hecho hasta el momento. Y así fue.

Me levanté con ganas de correr y probar ese terreno tan árido. Había entrenado mucho y tenía ganas de comenzar. Pero nos dijeron que teníamos de esperar unas horas ya que había nevado mucho y era peligroso pasar por la zona por donde estaba nuestro recorrido.

Tuvieron que cambiarlo. Para ello iban con motos de nieve rebajando el camino. Tardaron unas tres horas.

Cuando todo estaba en perfecto estado, dieron la salida. No se la podían jugar con las condiciones.

Salí sin raquetas de nieve ya que en principio, quería correr. Pero a los primeros 10 Km vi que había corredores expertos en ese tipo de condiciones y que ya usaban las raquetas, por lo que en el primer avituallamiento decidí a ponérmelas.

Desde ese punto de carrera ya no me las pude quitar hasta finalizar la competición, increíble.

Nunca había usado raquetas de nieve y mucho menos correr con ellas. Incluso compré las primeras que encontré pensando que no las usaría y finalmente fueron decisivas para poder finalizar la ultra.

Al principio no corría mal con ellas. Pero no las utilizaba bien. Las tenía fijadas al empeine y a la espinilla, cosa que nunca se ha de hacer si lo que quieres es correr.

En la primera etapa y después de 46kms y más de 7hrs 30min llegué a meta en segunda posición.

No me resultó difícil la etapa aun que corrí más de tres horas de noche y nevando. Al ser algo nuevo tenía la sensación de disfrutar y estar como en el patio de colegio. Las marcas estaban muy visibles y no era difícil seguir el camino. La comida que llevaba durante la etapa me apetecía. Todo favorable.

Al llegar a meta me asignaron una pequeña cabaña. Entré y estaba helada! Tuve que hacer fuego y secar la ropa para el día siguiente. Luego hacer el sobre de liofilizado y finalmente intentar dormir con un mínimo de confort. Aquello era bastante duro.

Segunda etapa, imposible salir en hora.

Estuvimos casi cuatro horas esperando el inicio de la etapa debido a la nieve, que impotencia!

Salí tranquilo pero con ganas de correr. No sabía lo que me esperaba. Las raquetas de nieve me hicieron una mala pasada al final del día.

Me comenzaron a doler los tobillos y el empeine mucho. Tuve que bajar ritmo y me puse en cuarta posición. No dejé de correr, se hizo de noche y conseguí alcanzar a Christian, un Danés experto en ese tipo de terreno.

Ahí estaba, luchando contra todo y en esas que justo delante de mí me encontré a un reno.

Los dos nos paramos frente a frente y comencé a chillarle. Que bueno! Rápidamente se dio la vuelta y yo seguí por el camino. Son cosas que no te esperas.

Durante toda esta carrera los paisajes eran postales navideñas, espectacular. Los últimos 5Km eran de bajada, pude correr todo lo que quería y llegué perfecto a meta, con varios minutos de ventaja a los de detrás de mío. 50Kms en 6hrs 15min y volví a quedar segundo.

Las noches en el campamento eran lo mejor. El grupo de Españoles nos lo pasamos en grande.

No parábamos de liarla y de reírnos. Destacábamos de todos los corredores Nórdicos.

Tantas horas sin luz en una cabaña había que hacer algo.

El tercer día fueron 44 Km más. Ahí ya me costó arrancar por el dolor en los pies. Por eso hice estrategia y me junté con el tercer y cuarto clasificado. Así poder descansar un poco para la última etapa y la más dura.

En esta etapa cruzamos la zona de los lagos helados. Había alguno de más de 22 Km que realmente se hizo muy pesado ya que nunca llegaba el fin. El paisaje era bastante igual y el frío era tremendo.

Me concentré mucho en la hidratación, comer bien, cuidarme, necesitaba estar bien para la etapa reina. Acabé ese día muy contento, centrado en el día siguiente y conociendo más a mis dos rivales que me pisaban los talones. Llegamos juntos tras 8hrs 15min.

Por la noche vi que los pies estaban destrozados. Salí incluso a fuera de la cabaña para meter las piernas en el hielo y que bajara la inflamación. Pero ni así. Comencé a encontrarme mal.

Cené y preparé todo el material para el día siguiente. No podía relajarme ni un minuto.

El último día se llamaba Etapa Sami.

Tenía hasta nombre propio. 90 Km y última etapa de la Ice Ultra.

Antes de salir ya no me encontraba bien, esa noche me caló el frío en el cuerpo y no conseguía calor ni con todo el material térmico que llevaba, que susto. Al levantarme, estuve tres horas intentando que me subiera la temperatura a base de té, movimiento, agua caliente, el fuego… y poco a poco me iba recuperando. Esos momentos hay que salvarlos como sea. Quedaba solo una etapa e iba segundo clasificado. Tenía que luchar contra mi dolor, los Kms y el clima adverso.

Salí muy concentrado, pero no podía correr. Mis pies no me dejaban, los empeines me dolían tanto que tenía que andar, no podía hacer movimientos bruscos, incluso vi que el grupo de cabeza se me escapaba, y yo me moría de ganas de correr ya que mis piernas estaban perfectas. Estaba fuerte, solo me dolían los pies, no me lo podía creer.

Intenté quitarme las raquetas, ponerme las manoplas en la fijación del empeine… solo conseguía aliviarme un poco pero ni hablar de correr.

El terreno era muy fácil. Rectas y más rectas con un día bastante bueno.

Al final las desaté del todo y solo corría con la fijación delantera, fue un alivio, aunque no estaba bien sujeta, me sentía más cómodo.

Con ese sistema llegué al grupo de cabeza y pude mantener la posición y la tranquilidad de que aún podía luchar por el segundo puesto. Mi ritmo era un poco más flojo, pero estaba en grupo de cabeza.

Tenía mucho dolor y en uno de los avituallamientos donde el resto del grupo se paró a comer, yo decidí seguir, no comer, y así avanzar e ir más tranquilo. Qué gran error!

Me perdí. Seguí las marcas de otros competidores que habían salido tres horas antes que nosotros, (Por seguridad en las etapas tan largas, los últimos corredores salen antes y así la carrera está más controlada). Adelante a esos dos corredores y llegué a un camino sin salida donde había una pequeña casa.

Se veía una luz y llamé sin pensarlo. Salió un Sami y me dijo que estaba muy perdido. El sabía dónde posiblemente me había despistado y se prestó a llevarme con la moto de nieve hasta el desvío. Me había perdido más de una hora.

En todo momento dudaba de él y de haberme perdido realmente, pero me tenía que fiar, estaba solo en medio de la nada. Me subí a su moto de nieve e hicimos un trayecto de casi media hora hasta el desvío. Antes de llegar tuve que convencer a los dos corredores que venían por el mismo trayecto de que no iban bien. Se subieron al remolque y hasta el cruce.

Me tuve que disculpar incluso por dudar de él. Las marcas indicaban claramente para el otro lado. Pero con el cansancio y el dolor, no me dí cuenta.

Había perdido definitivamente la segunda posición tras el despiste pero no me iba a quedar con los brazos cruzados. Tuve que cerrar los ojos, apretar los dientes e intentar volver a ponerme segundo.

Ese fue mi reto personal, tenía que volver a alcanzar esa segunda posición que tanto me había costado. Corrí como nunca, a pesar del dolor, de las condiciones, de la noche… estuve 18 Km sin parar. Muy concentrado y adelantando a todo el mundo. Solo deseaba alcanzar a los primeros corredores.

Soy muy testarudo y casi tres horas después, cuando ya me estaba rindiendo, me indican en un avituallamiento que apenas unos minutos habían salido el grupo de cabeza. Los tenía allí mismo, corrí sin parar, hasta que llegué a ver a Tony, que iba tercero. Para mí ese fue el mejor momento de esta carrera, superé mi propio reto, los alcancé con mis pies dormidos de dolor, incluso sudando mucho del esfuerzo que había hecho, sabiendo que era lo peor que podía haber hecho en esa situación, pero me daba igual, volvía a estar segundo y solo quedaban 30 Km.

Cuando llegué a juntarme con Tony, me tiré arrodillado a sus pies, sin poder ni hablar ni respirar. Que gran momento. El hasta se asustó. Fui recuperándome poco a poco y me centré en acabar.

Comí jamón, cecina, queso, todo lo que llevaba para animarme y coger fuerzas.

Quedaba aún una noche muy larga y muy dura, y estaba a mínimos. Me costaba mucho seguir el ritmo de Tony. Su zancada era más rápida que la mía.

No dejé de luchar y él de apoyarme. No sabíamos muy bien cuanto quedaba para el final hasta que llegamos al último control. Solo quedaban 10 Km.

Llegó la subida más fuerte de la carrera, que nos dejó tocados. No teníamos agua y comíamos nieve para hidratarnos.

Tuvimos que parar un buen rato para coger fuerzas, no podía más, pero vimos el pueblo a lo lejos, era la meta, era el final.

Tony empezó a coger ritmo y yo me iba descolgando, no podía!

Al final pude ponerme a su altura y así llegar juntos.

Que momentazo, hacía mucho tiempo que no me emocionaba tanto en una línea de meta.

Reíamos, llorábamos. Habíamos acabado algo muy grande, la Ice Ultra y con la sensación de haberlo dado todo. Conseguí mantener mi segunda posición tras 13hrs y 45min de etapa. Que gran lucha y que gran carrera.

Al día siguiente no me podía ni mover. Tenía los pies muy hinchados y doloridos, pero en la entrega de premios se me quitó todo. Un plato de Reno estofado, una cerveza y una medalla de segundo.

No se puede pedir más !

 

 

Ice Ultra BTU. Suécia

4 thoughts on “Ice Ultra BTU. Suécia

  • 4 febrero, 2014 at 2:22 pm
    Permalink

    Me encantan los deportes extremos y por eso trato de que en las vacaciones, pueda practicarlos. Desde que compre mi tele de led no paro de ver programas de escaladores y distintas personas que van a la montaña para desafiarse a ellos mismos

    Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *